Los gastrónomos mexicanos suelen llenarse de orgullo al mencionar los productos que este país  ofreció por primera vez a la vieja Europa.
Se suele mencionar a cuatro sabores esenciales: el guajolote, el chocolate, la vainilla y el jitomate.
Aun cuando en la práctica tomate y jitomate sean sinónimos, los españoles entienden por tomate al fruto rojo  y jugoso que los mexicanos  llaman jitomate, y en Italia lo llaman pomodoro.
Al comienzo los europeos contemplaron a este bellísimo fruto con cierta precaución y le pusieron diferentes nombres, inclusive en un principio, se cultivo jitomate como planta de ornato que  se mostraba en los jardines reales para asombro de quienes no la habían conocido jamás, pero al final que imponiéndose en las cocinas reales y de allí  paso a ser un plato predilecto del buen pueblo.